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Abrir las herramientas para abrir la ciencia

[Version espagnole de l’article « Ouvrir les outils pour ouvrir la science »]

Cuando hablamos de ciencia abierta, solemos pensar en publicaciones en acceso libre, repositorios de datos o software compartido. Estos elementos son, sin duda, fundamentales para democratizar el conocimiento. Sin embargo, hay un componente esencial del que se habla mucho menos y que, paradójicamente, condiciona de manera directa la posibilidad misma de hacer ciencia: las herramientas.

En muchas universidades —especialmente aquellas con presupuestos limitados en América Latina— el acceso al equipo científico representa una de las principales barreras para la investigación, la docencia experimental y la innovación. No solo se trata del costo inicial de los dispositivos, sino también de su mantenimiento, de las actualizaciones y de la dependencia de proveedores externos. En este contexto, la ciencia abierta corre el riesgo de quedarse en el plano teórico si no se acompaña de una reflexión más profunda sobre las herramientas que la hacen posible.

Es aquí donde el Open Hardware se convierte en una clave —aunque todavía poco visibilizada— de la ciencia abierta. Su potencial no radica únicamente en reducir costos, sino en transformar la relación entre quienes producen conocimiento y las tecnologías que utilizan para hacerlo. El Open Hardware se refiere al conjunto de instrumentos científicos cuyos diseños, esquemas y procesos de fabricación están disponibles de forma abierta, permitiendo que otras personas los reproduzcan, modifiquen o mejoren según sus necesidades.

 

Esta idea ha sido resaltada también en la literatura académica reciente, donde se menciona que, si la ciencia abierta quiere cumplir con su promesa de reproducibilidad, también debe interesarse en los instrumentos que hacen posible los experimentos. Es decir, no basta con compartir datos o metodologías; la información técnica sobre cómo se construyen, calibran y operan los dispositivos experimentales debe ser accesible y estar documentada de forma detallada para que otros investigadores puedan reproducir esos experimentos.

El artículo también señala que, en la práctica científica actual, el esfuerzo dedicado a la documentación detallada de los instrumentos, como para permitir su reproducción, no es suficiente. Muchos laboratorios solo describen de manera superficial los principios de un aparato, sin ofrecer los planos, configuraciones de software o instrucciones prácticas completas que permitirían a otros replicarlo. Esta falta de documentación no solo afecta la reproducibilidad de resultados, sino que también limita las oportunidades de innovación colectiva.

Además, el artículo destaca que los incentivos actuales dentro del sistema académico no suelen recompensar este tipo de trabajo técnico detallado, aun cuando la apertura de los instrumentos puede generar beneficios sustanciales para la integridad científica, la ampliación del acceso tecnológico y la colaboración transnacional. Para regiones con menos recursos, como muchas partes de América Latina, este enfoque puede convertirse en una herramienta poderosa para equilibrar las condiciones de participación científica y tecnológica, siempre que existan apoyos institucionales y comunitarios adaptados.

 

Dentro del amplio espectro de proyectos que impulsan el Open Hardware, existe una iniciativa particularmente relevante para América Latina llamada Latin American Hub for Bioimaging Through Open Hardware (LIBRE_hub). Este hub propone cursos, seminarios, talleres prácticos y recursos enfocados en instrumentación científica abierta para bioimagenología, tomando en cuenta las necesidades y condiciones de los investigadores latinoamericanos. Su objetivo es facilitar el acceso, uso y adaptación de tecnologías abiertas, como microscopios modulares y sistemas de adquisición de imágenes basados en componentes accesibles (como piezas impresas en 3D, microcontroladores).

Esta red organiza actividades presenciales y en línea, seminarios con expertos internacionales y pone a disposición materiales en español y otros idiomas regionales, con la finalidad de dar los elementos necesarios a investigadores, docentes y estudiantes para que construyan y modifiquen sus propios instrumentos.

Además de la capacitación técnica, LIBRE_hub actúa como una comunidad que promueve el intercambio de conocimientos y experiencias, fortaleciendo enlaces entre universidades, laboratorios independientes y grupos de investigación interesados en hardware abierto. Este enfoque es especialmente importante en contextos latinoamericanos, donde las distancias geográficas, las barreras económicas y las diferencias en infraestructura pueden dificultar la colaboración internacional.

 

Iniciativas locales como LIBRE_hub muestran cómo el Open Hardware puede reforzar las capacidades de los investigadores latinoamericanos, facilitando el acceso a las herramientas y fomentando la capacitación práctica. En este contexto, el Gathering for Open Science Hardware (GOSH) actúa como un movimiento global que extiende y fortalece estos esfuerzos, ofreciendo un marco colaborativo donde las experiencias locales pueden conectarse con comunidades internacionales y beneficiarse de recursos, conocimientos y redes de apoyo más amplias.

El GOSH Roadmap identifica la necesidad de fortalecer capacidades regionales, promover la colaboración transnacional y garantizar la sostenibilidad del hardware abierto en contextos con presupuestos ajustados.

Un ejemplo concreto de la implementación de estas iniciativas es el Monitor Abierto de Calidad de Aire (MACA) desarrollado en Mendoza, Argentina. Este proyecto nació de la necesidad de medir la calidad del aire local sin depender de costosos equipos importados o de largos tiempos de espera para su adquisición. Gracias al enfoque del Open Hardware, el prototipo de MACA permite medir concentraciones de gases y partículas con un costo significativamente menor al de las alternativas comerciales, reduciendo barreras económicas y permitiendo que comunidades y grupos de investigación recolecten datos ambientales de forma autónoma.

Más hacia el sur, en Melipilla, Chile, se organizó una serie de talleres abiertos donde vecinos, estudiantes, científicos y aficionadas se reunieron para identificar problemas locales y desarrollar soluciones tecnológicas con herramientas de hardware abierto. De estas actividades surgió el proyecto Vuela, enfocado en la construcción de drones de código abierto (“flones”), capaces de capturar imágenes aéreas y generar datos útiles para la investigación en agricultura, gestión de riesgos, medio ambiente y otras disciplinas. La diversidad de participantes resalta cómo el enfoque de GOSH promueve no solo la innovación tecnológica, sino también la creación de comunidades horizontales que producen conocimiento.

Más allá de estos casos particulares, la comunidad GOSH en América Latina también impulsa redes de colaboración centradas en sensores ambientales, talleres prácticos y espacios de aprendizaje colectivo, donde los participantes intercambian experiencias, mejoran diseños y co-crean soluciones que responden a desafíos locales.

 

Queda claro que tanto los casos concretos de iniciativas como los argumentos teóricos que sostienen al movimiento global por el Open Hardware presentan una forma de cuestionar quién tiene acceso a la práctica científica y bajo qué condiciones. En regiones como América Latina, donde la desigualdad en infraestructura, financiación y acceso a la tecnología condiciona muchos proyectos de investigación, herramientas como el Monitor Abierto de Calidad de Aire o los desarrollos comunitarios de drones representan algo más que soluciones de bajo costo: son la entrada a la producción activa de conocimiento y al reforzamiento de capacidades locales que desafían el paradigma tradicional de la ciencia como dominio reservado a las regiones con más dinero.

Según la tesis de Julieta Arancio, las prácticas del Open Hardware favorecen el diálogo entre usuarios, desarrolladores y comunidades promoviendo la creación de artefactos y conocimientos en un contexto local. Estos objetos no son simples instrumentos técnicos: son puentes socio-técnicos que permiten que diversos actores —investigadores, estudiantes, activistas, técnicos y comunidades locales— participen en la producción de conocimiento de forma más directa y significativa. Este enfoque no sólo reduce costos, sino que redistribuye las capacidades técnicas y cognitivas, desafiando la centralización de la producción tecnológica y científica global.

De esta manera, la democratización de la ciencia que propone el hardware abierto no es un ideal abstracto, sino un proceso concreto que se materializa cuando cualquiera puede obtener, estudiar, modificar, construir y compartir instrumentos científicos sin depender exclusivamente del mercado, de patentes o de estructuras académicas tradicionales. Para el “sur global”, este enfoque representa una oportunidad para reconfigurar las condiciones de producción del conocimiento, fortalecer la soberanía tecnológica y ampliar la participación de actores históricamente excluidos del avance científico.

María Gutiérrez Sánchez, investigadora postdoctoral en el Institut Pasteur