Une postdoc vous raconte

Hacia una reforma de la evaluación de la investigación: reflexiones desde el punto de vista de una postdoc

[Version espagnole de l’article « Vers une réforme de l’évaluation de la recherche : réflexions du point de vue d’une postdoc »]

Últimamente he estado revisando distintas convocatorias y ofertas académicas, ya que mi contrato postdoctoral está por llegar a su fin. Casi todas piden lo mismo: haber publicado al menos un artículo como primer autor(a) en una revista de alto impacto. Este requisito no solo aparece en ofertas para puestos postdoctorales, sino también para acceder a posiciones como Investigador Principal (PI) o profesor a nivel universitario. Es un criterio tan común que parece incuestionable, como si por sí solo pudiera definir la calidad de un(a) investigador(a).

Sin embargo, no puedo evitar preguntarme qué pasa con quienes —como yo, y como muchos colegas— dedicamos años a proyectos cuyos resultados no fueron los esperados, o cuyos hallazgos negativos no encontraron espacio en esas revistas que tanto determinan nuestro futuro. ¿Eso significa que no aprendimos a pensar críticamente, que no desarrollamos habilidades técnicas, que no contribuimos a formar a otras personas o que nuestro trabajo carece de valor?

Esta reflexión me llevó a cuestionar los criterios que se utilizan actualmente para evaluar la investigación y las trayectorias académicas. ¿Son realmente justos, inclusivos y representativos? ¿Y qué alternativas existen para valorar el trabajo científico más allá de las métricas tradicionales?

A nivel internacional, la Coalición para el Avance de la Evaluación de la Investigación (CoARA, por sus siglas en inglés) comenzó en 2022 a promover un diálogo global sobre la reforma de los sistemas de evaluación de la investigación, fomentando estándares más inclusivos, responsables y socialmente pertinentes. Esta iniciativa forma parte de la continuidad de la Declaración de San Francisco sobre la Evaluación de la Investigación (DORA), lanzada en 2013, que ya planteaba la necesidad de repensar el uso de los indicadores bibliométricos en la evaluación científica.

Paralelamente, en 2022, durante el Foro Latinoamericano sobre la Evaluación Científica (FOLEC), el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) publicó una declaración que propone principios para una evaluación en la que se valore la relevancia social de la ciencia, la diversidad disciplinaria, la bibliodiversidad (inclusión de lenguas, medios y formatos distintos al artículo en inglés), la promoción de revistas nacionales y regionales, y el reconocimiento explícito de la revisión por pares como una actividad académica valiosa.

En abril de 2024, CLACSO fue admitido como miembro observador del comité directivo de la CoARA, lo que le permite participar en la gobernanza, sugerir prioridades y asegurar que las particularidades latinoamericanas estén representadas. Posteriormente, en 2025, el Grupo de Trabajo sobre la Reforma de la Evaluación de las Carreras Académicas (ACA) de la CoARA realizó un mapeo de más de 200 iniciativas internacionales en 41 países, incluyendo la declaración de CLACSO-FOLEC. De este trabajo surgieron lecciones clave que se recopilaron en un informe, que se tradujeron y adaptaron al contexto latinoamericano por CLACSO bajo el título Repensando la evaluación de las carreras académicas: lecciones y herramientas para la reforma.

Al revisar estos documentos, me sorprendieron gratamente varias ideas, que resumo a continuación:

1. Evaluación multidimensional vs. evaluación centrada en publicaciones

No basta con tomar en cuenta el número de artículos que se publicaron ni en qué revistas. En muchos casos, quienes trabajan en ciencias sociales, humanidades, artes o problemáticas locales quedan excluidos si no publican en inglés o en revistas internacionales. Por ello, se propone un marco de evaluación más amplio que también valore la enseñanza, la supervisión, el liderazgo en proyectos colaborativos, el compromiso social y la transferencia del conocimiento.

2. Equilibrio entre criterios cuantitativos y cualitativos

Los indicadores bibliométricos tienen su lugar, pero no deben ser los únicos ni los dominantes. Es necesario incluir la evaluación por pares, considerar el contexto (barreras lingüísticas, recursos institucionales, desigualdades entre países) y evitar la sobrecarga de métricas que incentivan publicar mucho sin considerar el contenido o el impacto real.

3. Reformas graduales y participativas

No se trata de imponer un modelo único, sino de dialogar con todos los actores del sistema: profesorado de distintas disciplinas y niveles, directores de instituciones, financiadores y evaluadores. Cada institución tiene su propio perfil y limitaciones.

4. Cultura de evaluación flexible y en evolución

El informe muestra que muchas instituciones ya están cambiando sus políticas, aunque sea de manera progresiva, ajustando convocatorias, incorporando nuevos criterios o reconociendo otras formas de producción académica. La existencia de estas experiencias demuestra que el cambio es posible.

5. Importancia de la bibliodiversidad, las lenguas y las revistas locales/regionales

Se plantea valorar la producción científica local, en lenguas distintas al inglés y en formatos diversos. Esto contribuye a una ciencia más conectada con las comunidades y con las necesidades reales de América Latina.

 

Desde una mirada optimista, creo que estas reformas tienen un enorme potencial transformador. Pueden ayudar a que la ciencia responda mejor a las necesidades sociales, culturales y ambientales de nuestras comunidades; reducir desigualdades entre disciplinas, países e investigadore(a)s con menos recursos; y reducir la presión de publicar a toda costa, priorizando la calidad, la relevancia y la ética por encima del impacto bibliométrico.

Sin embargo, también soy realista respecto a los obstáculos. Muchas instituciones siguen teniendo estructuras rígidas y sistemas de incentivos basados exclusivamente en métricas tradicionales. Cambiar eso implica transformaciones culturales, políticas y normativas; más recursos; personal capacitado; tiempo y coordinación. También hay desconfianza o desconocimiento: algunos evaluadores temen que la calidad disminuya si no se priorizan las revistas de alto impacto. Además, América Latina es una región muy heterogénea: cada país tiene distintos niveles de financiamiento, idiomas, prioridades sociales y capacidades institucionales, por lo que las reformas deben adaptarse a contextos locales.

En conclusión, estamos frente a un momento de oportunidad. Los vínculos entre CLACSO-FOLEC y la CoARA, los informes recientes y las herramientas ya disponibles muestran que existe una verdadera voluntad de cambio. Pero para que la reforma de la evaluación académica deje de ser un ideal y se convierta en una práctica cotidiana, hacen falta voluntad política y cultural, recursos, apertura al cambio y diálogo real. En América Latina, la ciencia tiene tanto por aportar al mundo como por transformarse a sí misma.

Además, si estas reformas logran valorar de manera más integral las habilidades y contribuciones de lo(a)s jóvenes investigadore(a)s, también podrían transformar los criterios de contratación, reconociendo capacidades más allá de las publicaciones en revistas de alto impacto y favorizando a las trayectorias más justas y diversas.

María Gutiérrez Sánchez, investigadora postdoctoral en el Institut Pasteur

 

Fuente: CLACSO. (2025). Repensando la evaluación de las carreras académicas: lecciones y herramientas para la reforma (Traducción y adaptación latinoamericana del informe del CoARA Working Group ACA, 2024). Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Disponible en: https://www.clacso.org/wp-content/uploads/2025/01/Repensando-la-evaluacion-de-las-carreras-academicas.pdf